Fueron cinco, diez, a lo sumo quince segundos en los que lo imaginé. Nunca lo había hecho antes, nunca, ni siquiera las muchísimas veces que me preguntaron “¿no era más fácil viajar sin el perro?”. Pero esa noche, cerca de las diez, cuando ese auto golpeó el lomo de Sheng Long y lo empujó contra […]