El camino de la Península Valdés

A medida que avanzamos, las piedritas del camino golpean con más y más fuerza el auto, los guanacos pasan de escapar tímidamente a corrernos a la par, las orillas parecen alejarse de un mar turquesa que deja asomar a los lobos marinos. A medida que avanzamos por los 240 kilómetros de ripio que separan a cada uno de sus extremos,  la Península Valdés parece despertarse para nosotros.

La primera en aparecer es la Isla de los Pájaros. Según cuenta un cartel, que cuenta una leyenda, Antoine de Saint Exupery, autor de El Principito,  se inspiró en este bloque de tierra para hacer el primer dibujo del libro –que además es el más conocido-, el que muestra a un elefante siendo devorado por una boa. Desde 1974 la isla es zona intangible y no está permitido entrar en ella. Miramos por unos binoculares con aumento y llegamos a acercarnos un poco, hasta ver los muchísimos pájaros que viven ahí.  Trato de sacarles uno foto  pero no hay caso, apenas aparecen unos cuantos puntitos blancos. Es como si ese mundo fuese demasiado suyo, demasiado privado para que otros lo vean: es como si sólo pudiésemos tener la suerte de a espiarlos todos los que nos tomamos la molestia de venir hasta acá.

La Isla de los Pájaros
La Isla de los Pájaros

Más adelante, está Puerto Pirámides, el único pueblo de la Península, que con 111 años es uno de los municipios más jóvenes del país. En el lugar viven unas 500 personas que esperan. En cada cuadra, en cada esquina todo parece estar preparado para los visitantes fugaces: hoteles, hostels, restaurantes, bares pensados para los que están de paso.

Punta Delgada y Punta Cantor son otros dos rincones de la Península que están separados por 42 kilómetros. El mar retirado nos dejan ver a los lobos y elefantes marinos, todo un espectáculo si se tiene en cuenta que los elefantes miden unos 5 metros y, en el caso de los machos, llegan a pesar unos 4000 kilos, mientras que las hembras pesan 900.

Elefantes marinos
Elefantes marinos

A la altura de Caleta Valdés, hay además una zona que permite el avistaje de pingüinos. Como entrenados, o demasiado acostumbrados a ser observados, parecieran que posan ante la decena de flashes que dispara un grupo de turistas que acaba de bajar de un colectivo.

Pingüino magallánico
Pingüino magallánico

 

Cuando estamos cerca de la salida, cuando manejamos los últimos kilómetros, empieza a llover. Las gotitas rebotaban en los vidrios del auto, mientras que las piedritas del camino insisten con los golpecitos, los guanacos, ya nada intimidados, se paran justo enfrente nuestro, y las liebres cruzan y vuelven a cruzan lo ancho del camino. Y el auto, que no puede más que quedarse clavado en el ripio. Es como si la Península nos retuviera, como si no quisiera que nos fuésemos, como si de alguna manera nos pidiera que no la abandonemos todavía.

 

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Comments

  1. Los 10 imperdibles de la Patagonia – Cualquier Otra Parte
    Reply

    […] Entre los puntos que se pueden conocer están  Isla de los Pájaros, Punta Delgada y Punta Cantor . Si querés saber más sobre nuestro paso por éste lugar podés hacerlo acá. […]

    3 junio, 2016

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